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Vicente Bove, Argentina
~ Ocaso ~
Muere la tarde. En el confín lejano
la púrpura del sol sobre la grama
como encendida pira se derrama
y corre por el monte y por el llano.
De su labor ha vuelto el hortelano
al amor del hogar que le reclama.
Y es un paisaje azul el panorama
del surco abierto al fecundante grano.
Vuelan las aves en tropel al nido,
de la majada el postrimer mugido
se pierde en la penumbra campesina.
Y en ese enmudecer de la natura,
el sol desciende de su regia altura
mientras la negra noche se avecina.
~ Resurrección ~
En un crepúsculo mi vida. Acaso
un día podrá ser que yo te escriba
confiándote mi pena y te describa
esas horas sin luz por donde paso.
Mi pobre juventud marcha a su ocaso
como el lirio que el cierzo lo derriba.
Mis ilusiones miro, y desde arriba
el sol me envía su fulgor escaso.
Deja que me hunda como el sol. Mañana
cuando sus rayos doren tu ventana
y su fulgor extraño te despierte.
Piensa entonces en mí. Sin egoísmo,
al resurgir del mundo en que me abismo
entre tus brazos clamaré: soy fuerte.
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