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Rafael García Bárcena, Cuba, 1907
~ A la palma criolla ~
Tan maravilloso anhelo
tu mismo germen encierra,
que apenas rompes la tierra
ya sueñas llegar al cielo...
De pie sobre nuestro suelo,
simbolizas la Victoria;
y cuando el ala ilusoria
del aire ante ti suspira,
cada penca es una lira
que canta tu eterna gloria.
~ Alma Máter ~
Insinuando en tu espíritu un abrazo
colmas tu corazón de regocijo
y acoges al que busca tu regazo
como una madre a quien le nace un hijo.
Y cuando parte el que te vino un día
y entra en la vida con un rumbo fijo,
tú te emborrachas de melancolía
como una madre que despide a un hijo.
Así, contra el embate del olvido,
suspirando por alguien que se ha ido
y soñando por alguien que vendrá,
abres los brazos con ternura ciega
para amparar al hijo que te llega
y bendecir al hijo que se va.
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