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Luis Alberto Cabrales, Nicaragua
~ Desolado canto ~
Un gallo canta en el fondo de la noche,
lejano canta e íngrimo.
Cantó a Pedro en el Santo Evangelio
y en coros cantó al Cid
en la madrugada del Romancero.
Pasó Pedro, pasó el Cid,
¡y yo he de pasar también, Dios Mío!
y sólo queda el canto de los gallos,
el desolado canto íngrimo.
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