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Hugo Lindo, El Salvador, 1917
~ Ultima fuga ~
Era volviendo la emoción arriba,
trasponiendo la leche de los astros
hasta llegar al corazón del día
por nuestro propio corazón de barro…
Era olvidando el grito y la sonrisa,
la móvil trayectoria del gusano,
la dimensión y el fuego de la herida
que nos convierte en huéspedes del llanto.
Era yéndome a patrias imprevistas
por caminos de amor, cilicio y canto:
como San Juan, como Fray Luis solían
vagar en la neblina de los páramos:
como Teresa fuerte, dulce y fina
se iba en la miel de sus silencios altos…
Era así, renunciando a nuestra ínfima
condición de pupilos del espacio,
la posesión exacta de la huida
y el inefable beso del milagro.
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